Reflexiones, citas y cuentos

Puedes mandarnos tu reflexión o cuento favorito junto con tu nombre y lo publicaremos aquí. Déjanoslo al final de esta página. GRACIAS

Espacio para reflexionar**************************************

ying yang reiki

      Si buscas lo malo, lo encontrarás.
Si buscas lo bueno, lo encontrarás.
Siempre tenemos una elección entre dos realidades: la positiva y la negativa.
La realidad en la que invertimos nuestra energía es aquella en la cual existimos.

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Cuando miras un árbol y percibes su quietud, tú mismo te aquietas. Conectas con él a un nivel muy profundo. Te sientes unido a cualquier cosa que percibes en y a través de la quietud. Sentir tu unidad de ti mismo con todas las cosas es verdadero amor.

Poemas de nuestra amiga Rosa Mª de Lima Neiro

Con todo el amor a la savia de los ángeles

 

A esos seres alados y de cabelleras sutiles como una brisa fresca en un atardecer de verano.

Le llaman ángeles o Seres de Luz, dicen ser invisibles para la humanidad.

No amigo mío, cuando crees en la magia y la infinita sabiduría de estos seres maravillosos y sientes el leve batir de sus alas acariciando suavemente tu rostro trayéndote la fragancia a ese perfume por ti casi olvidado. Recuerdos maravillosos de algunos de tus antepasados, ese impulso repentino por cumplir ese sueño tan anhelado y que has decidido dejar en tu pasado.

Al sentir la presencia de estos seres divinos, tu vida alcanza la comprensión que el pasado y futuro solo son conceptos de tu imaginación.

Siente la fe incondicional en tu yo interior y comprenderás que solo existe la sabiduría del momento que tu decidas vivir.

Amigo mío, cuando la soledad entre en tu corazón y la tristeza se apodere de tu ser, ten la seguridad que estos seres te acompañaran y te guiarán, iluminando el sendero de tu vida de igual forma a tu regreso a casa, iluminado el sendero seguirá.

 

A estos seres maravillosos

Mi inmensa gratitud

Rosa María de Lima Neiro

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Aléjate

 Jamás sentí en el alma tanto amor y nadie más que tú, mi amor.

Por ti reí y lloré, y por el dolor, renací también.

Por el amor aquel al que siempre fui fiel, amándote también me sentí mujer.

Mi amor, al igual que yo, no te arrepientas del ayer. Pero hallé la fuerza en mí y despedirnos es lo mejor.

No puedo entender lo que pasó, pero ya nada puedo hacer.

Y atrás en el tiempo es imposible volver.

Ya nada será igual y sufriendo no se pagan los errores.

De nuevo quiero aprender a renacer y a solas mi camino debo recorrer.

Por eso ALÉJATE.

 

 

Rosa María de Lima Neiro

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Amor o pasión

 

El amor necesita de pasión para su completa realización.

Cuando miras al Universo y ves el brillo de las estrellas en una noche de luna llena, tu Ser tiembla de emoción al ver que tal belleza solo es posible ser creada con gran pasión.

Al igual que cuando escuchas el canto apasionado del gorrión en la maravillosa primavera, sientes el amor por estos seres, eso es pasión.

Cuando miras a los ojos del anciano, igual al de un niño y sientes amor, el corazón se llena de pasión.

Sentimiento conceptual grandioso y tan realizable.

Apasiónate por el AMOR y amarás apasionadamente.

Ámate a ti mismo como el árbol a su fruto, y en su copa más alta construye tu nido apasionadamente y vivirás por siempre con Amor.

No escojas entre el amor o la pasión, acepta los dos.

Son la maravillosa fusión que te ofrece el Universo para que vivas tu vida en completa acción.

 

 

Rosa María de Lima Neiro

 

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El Amor, esta es la gran verdad.

 

Sonaba una de tantas veces esa canción, me he percatado de que nunca la había oído.

Muy a pesar mío, apenas escuchado.

Al oírla entendí que la mayor parte de la vivencia la hemos forjado en una mentira disfrazada de verdad.

Bendigo la mentira pues a través de ella encontramos la verdad.

Agradece la oportunidad por y cada una de las veces que solo has mirado sin poder ver.

En este sendero de hoy no busques a mirar, alcanza a ver.

Cuando sientes la diferencia entre el temor y el Amor, este no más paraliza, sólo inmoviliza.

Y así por siempre te ayuda a crecer y comprender que aunque nos parezcan iguales, son absolutamente desiguales.

El “te quiero” ya no es, y es como tal, expresa la gratitud, pues es la forma más grandiosa de demostrar el más grandioso de los sentimientos.

 

 

Rosa María de Lima Neiro

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“Podemos entender fácilmente a un niño que teme a la oscuridad. La real tragedia de la vida es cuando los adultos le temen a la luz.”              Platón

“Si te atrae una lucecita, síguela. Si te conduce al pantano, ya saldrás de él. Pero si no la sigues, toda tu vida te mortificarás pensando que tal vez era tu estrella.”            Séneca

“Si tu felicidad depende de lo que alguien más diga o haga, creo que tienes un problema.”
Richard Bach

“¿Es tan malo ser incomprendido? Pitágoras fue incomprendido, también Sócrates, Jesús, Lutero, Copérnico, Galileo, Newton y cada espíritu sabio y puro que alguna vez tuvo cuerpo. Ser grandioso es ser incomprendido.”              Ralph Waldo Emerson

“El juego de la vida es el juego de los boomerangs. Nuestros pensamientos, actos y palabras regresan a nosotros tarde o temprano, con asombrosa exactitud.”
Florence Scovel Shinn”La cosa más poderosa que puedes hacer para transformar al mundo, es cambiar tus propias creencias acerca de la naturaleza de la vida, de la gente y de la realidad, por algo más positivo…,y comenzar a actuar de acuerdo a eso.”         Shakti Gawain

“No puedes evitar que aves de tristeza vuelen sobre tu cabeza; pero sí puedes evitar que aniden en ella.”            Proverbio chino

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado. La mente es todo. Lo que pensamos es lo que llegamos a ser.”            Buda”Haberse equivocado no significa nada, a menos que continúes recordándolo.”    Confucio

“Agradezco a Dios mis incapacidades, porque a través de ellas he encontrado yo misma, mi trabajo y mi Dios.”              Helen Keller

Sonríe a la gente; Mira siempre a los ojos; Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti; No tengas miedo de decir que no lo sabes; Contempla la luna: Siente un abrazo: Se sincero; Piensa positivamente; Escucha a los demás; Escúchate a ti mismo; Se paciente; Confía en ti mismo; Planta un árbol; Huele las flores; Respeta la tierra;  Rechaza la violencia; No pierdas la esperanza; Enamórate de todo; Mantén tus promesas…  Anónimo

“Es duro caer, pero es peor todavía no haber intentado subir.”

“Quien no comprende una mirada, tampoco comprende una larga explicación.”

“Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.”

“La vida no se vive por las veces que respiras, sino por los momentos que dejan sin aliento.”

“Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.”

“No dejamos de jugar porque nos hayamos hecho viejos; Nos hacemos viejos porque hemos dejado de jugar.”

–Puedes mandarnos por e-mail tus citas favoritas y las iremos publicando en nuestro blog para que todos podamos disfrutar de ellas–    Gracias

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Cuento de Luz

 

Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana.

Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: “Yo soy porque nosotros somos.”

Sin título-1

 

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Los clavos en la reja

Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio.

Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez

que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la

parte trasera de la reja.

 

 

El primer día

El niño había clavado 37 clavos en la reja.

Durante las próximas semanas,

como había aprendido a controlar su rabia,

la cantidad de clavos comenzó a  disminuir diariamente.

Descubrió que era más fácil controlar su temperamento que

clavar los clavos en la reja.

 

 

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos.

Le contó a su padre sobre ésto y su padre

le sugirió que por cada día que se pudiera controlar

sacara un clavo.

 

 

Los días transcurrieron y el niño finalmente

le pudo contar a su padre  que había sacado

todos los clavos.

 

 

El padre tomó a su hijo de la mano

y lo llevó hasta la reja. Le dijo: “Haz hecho bien,

hijo mio, pero mira los hoyos en la reja.

La reja nunca volverá a ser la misma.

Cuando dices cosas con rabia,

dejan una cicatriz igual que ésta.

Le puedes clavar un cuchillo a un hombre

y luego sacárselo. Pero no importa cuántas

veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí”

Una herida verbal es tan dañina como una física.

Recuerda que los amigos son joyas muy escasas.

Te hacen reír y alentarte para que progreses; te prestan

un oído, comparten palabras de aprecio y siempre

quieren abrirnos su corazón.

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Cuento “El árbol de navidad”

      Cuentan, que había una vez un árbol al que cada vez que le brotaba una hoja verde y llena de vida, al mismo tiempo y en dirección opuesta le brotaba otra negra y sin fuerza.

El árbol sentía la vida que le proporcionaba tener hojas verdes pero no alcanzaba a comprender porqué su naturaleza vegetal no se desprendía de las negras Y así crecía muy lento nuestro arbolito, gastaba demasiada energía rechazando con toda su madera a sus hojas e intentando comprender y apenas tenía hojas y ramas. En los arboles vecinos no se apreciaban hojas negras y se lamentaba de ser tan diferente.            

   Siempre tenía la esperanza de que un día empezaran a caerse las hojas negras y ese era su único y deseo. Pero la vida le concedió otro regalo; la comprensión de que las hojas negras nunca se caerían!. Al principio creyó morir y sufrió como nunca. Fue este sufrimiento el que le hizo sentir que

ES MUCHO MAS PRÁCTICO INTENTAR ACEPTAR QUE INTENTAR COMPRENDER.

Y eligió cambiar, decidió relacionarse con todas sus hojas de otra forma. Al fin y al cabo las hojas verdes que tenía, ahora se daba cuenta, eran preciosas y cuanto mas las apreciaba y agradecía, mas crecían y mas vigorosas se ponían y a su lado, como siempre, otra hoja negra. Pero ya no le molestaban demasiado. Y así empezó a crecer como nunca, su tronco, sus ramas, sus hojas verdes y negras… parecía que, mas que el sol y el agua, era su apreciación lo que lo hacía crecer y empezó a echar ramas enormes que se abrían al cielo y que se llenaban de mas y mas hojas verdes y negras.

      El árbol estaba que se salia de su copa, amaba tanto a sus hojas verdes y había conseguido aceptar tanto a las negras que creció como ninguno y ya centenario y sabiendo que la vida no le regalaría muchas mas hojas ni tiempo, tomo otra gran decisión, de alguna forma había empezado a tomarle cariño a sus hojas negras y decidió

      INTENTAR AMARLAS CON TODA SU FUERZA.

   No sabía como empezar pues nunca se había fijado en ellas, nunca las había mirado de verdad como a las verdes. Pero había decidido amarse completamente tal y como era y miró como nunca antes lo había hecho. Fue entonces cuando se dio cuenta de que NO TENÍA HOJAS NEGRAS!! y que lo que parecían hojas negras no era otra cosa que la sombra de las verdes, pudo ver que el árbol no solo necesitaba las hojas, sino su sombra que refrescaba las ramas y tronco. Y su amor y agradecimiento por tanta comprensión fue tan grande que ahora podía comprender mas. Comprendió que necesito creer en hojas negras para aprender a aceptar lo que no podía comprender. Y amó como nunca antes lo había hecho, a sus hojas verdes, a las negras, a la sombra y a la luz. A todas las realidades presentes y a sus ilusiones pasadas. Y la fuerza de ese amor obró el milagro; cada hoja negra que antaño rechazaba, ahora se transformaba en esferas de colores y las sombras en luces de comprensión y brillo para siempre lleno de hojas, de luz y colores, siempre con la estrella de la comprensión en su copa como una eterna sonrisa. Cuentan que cada año por navidad, el espíritu del árbol se cuela en tu hogar para darte de nuevo la oportunidad de elegir; de agradecer lo que aprecias, de aceptar lo que rechazas y quien sabe si, como aquel árbol, llegar a trasformarte para siempre en luz y colores.

 

    Lo opuesto al miedo es el amor pero aquello que todo lo abraza no puede tener opuestos.

    Mas allá del “bien” y el “mal” esta el AMOR que abraza los opuestos.

 

FELIZ NAVIDAD!!! QUE TU LUZ BRILLE POR SIEMPRE!!!

 

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La meta y la brecha

 

En un estudio realizado unos años atrás en la prestigiosa universidad de Harvard, se les preguntó a los estudiantes de la maestría de administración de empresas si tenían metas. Muchos años después se contactó a estos estudiantes para averiguar qué tan exitosos habían sido en sus vidas profesionales. Los resultados fueron sorprendentes.  Los estudiantes que tenían claras sus metas al momento de graduarse habían sido más exitosos que los estudiantes que no las tuvieron.

 
   
 

         

La brecha es la distancia que hay entre nuestras metas, nuestra visión: lo ideal, y nuestros resultados: la realidad. La manera como enfocas la brecha, puede ser una causa de insatisfacción, frustración e infelicidad. Afortunadamente, es fácil de re enfocar.

 

Cuando queremos algo y actuamos, producimos algún resultado (incluyendo el resultado de nada). Es raro que obtenemos exactamente nuestra meta o visión ya que usualmente los resultados son menos de todo lo que habíamos visualizado al comienzo. La brecha es la diferencia entre la visión de lo deseado y lo que realmente logramos. Como mires y midas esa distancia, así será de importante para tu felicidad.

Primero tenemos que comprender la naturaleza de la mente para generar visiones de lo ideal, de la perfección. La mente humana funciona con visiones: imágenes mentales de lo deseado: sea de nuestra casa, pareja, hijos, trabajo, finanzas, etc. No importa que queramos, al quererlo formamos una idea, una imagen mental, una visión de lo ideal. Todo ser humano hace esto, ya sea deliberada o inconscientemente.

 

La mente tiene gran poder de crear lo ideal: de hecho trabaja automáticamente con lo ideal. Para imaginar cualquier cosa menos de lo ideal, tienes que incluir deliberadamente e imaginarla con un defecto o falla.

Sin embargo, jamás existe lo ideal, lo perfecto en la realidad. Tenemos un ideal y lo que realmente logramos producir es casi siempre menos de lo ideal en cantidad y calidad. Esto es simplemente la naturaleza del universo físico, de la realidad física: nada es perfecto. tenemos que bajar lo ideal a metas especificas, alcanzables, que siempre salen menos que lo ideal.

 

Para entender lo ideal podemos usar el concepto del horizonte: el lugar, la línea dónde la tierra y el cielo se juntan en la distancia. ¿Existe el horizonte en la realidad? ¿puedes llegar a él? Pues no. No existe. No importa cuánto viajes hacia el horizonte, jamás podrás llegar y la distancia a él siempre parecerá mucha. Es una imposibilidad física; no tendrás una sensación de avance y progreso. Sin embargo, el horizonte existe en nuestra mente y sirve para orientarnos y darnos dirección.

 

Sabemos que no es posible alcanzarlo y, por lo tanto, no nos sentimos infelices al no poder alcanzarlo. Lo ideal es como el horizonte: no existe y no puede existir en la realidad — nada más en la mente – pero nos sirve como meta y como una dirección hacia dónde movernos.

 

Tenemos tres posiciones en cualquier viaje hacia nuestras metas:

 

1. Dónde comenzamos.
2. Dónde estamos ahora.
3. Lo ideal.

 

Por lo tanto, realmente hay 2 brechas:

1. La de atrás: la distancia entre dónde comenzamos y dónde estamos ahora.
2. La de adelante: la distancia entre dónde estamos ahora y lo ideal.

 

Tu felicidad se afecta enormemente, dependiendo de en cuál de las dos te enfoques. Para entender por qué, primero tenemos que examinar la felicidad.

 

Una de las definiciones de felicidad es: la percepción de progreso hasta objetivos importantes. Es la ´percepción de progreso´, no el progreso en sí. Sólo es necesario que la persona vea y crea que está progresando para sentirse bien. No es necesario haber alcanzado la meta: solamente estar progresando hacia ella. Instintivamente medimos nuestro progreso hacia nuestras metas.  Y tenemos dos maneras de medir este progreso: podemos medir la brecha, la distancia que hay entre dónde comenzamos a donde estamos; o podemos medir la brecha entre dónde estamos y a dónde queremos ir, la meta, lo ideal.

 

Cuándo mides tu progreso partiendo de dónde estás y mirando hacia lo ideal, ¡es difícil ver mucho progreso! Lo ideal es como el horizonte, porque siempre parece grande y lejano. Cuando mides tu progreso partiendo de dónde comenzaste a donde estás ahora, entonces sí veras progreso.

 

Cada manera de medir el progreso genera resultados psicológicos muy distintos. Como ya afirmamos: la felicidad es la percepción de progreso hacia las metas.

 

Cuando mides desde dónde estás hacia lo ideal, hacia el horizonte, es difícil ver progreso. Habrá poca sensación de avance o logro. De hecho es todo lo contrario: lo ideal es como el horizonte. No importa cuanto viajes, percibes que estás casi tan lejos de lo ideal como cuando comenzaste. Esto activa la sensación de ´no poder´ y de estar fracasando. El resultado es la insatisfacción, la frustración, la desilusión, el pesimismo, la baja en la autoestima y la infelicidad.

 

Aunque realmente puede haber gran progreso, gran contribución al mundo, la persona que enfoca así no lo ve y, por lo tanto, paga un alto precio en su auto-satisfacción y felicidad. Pero las personas que miran atrás para ver su progreso, las que miden desde donde comenzaron a donde están, tienen una vivencia muy distinta. Las personas que se enfocan en el camino donde comenzaron y donde están ahora, pueden ver todo lo que han avanzado. Tendrán un sentido claro de cambio, movimiento, progreso. Cuando vemos el progreso generamos satisfacción, optimismo, y un sentido de ´¡puedo!´ y de éxito. Genera motivación de seguir adelante. Todo esto es la felicidad.

 

La regla es: siempre mide tu progreso mirando dónde estabas y comparándolo con dónde estás ahora. Mide hacia atrás, no hacia delante. Mide tu progreso por cuánto ya has caminado, no por cuánto te falta. Eso no significa que no debas mirar hacia adelante. Mira adelante al horizonte, a lo ideal, a la meta, para saber a dónde quieres ir, pero no para medir tu progreso.

 

Autor: Mycal Powell

 

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Nunca voy a perdonarlos

Estaba el Buda meditando en la espesura junto a sus discípulos, cuando se acercó un detractor espiritual que lo detestaba y aprovechando el momento de mayor concentración del Buda, lo insultó lo escupió y le arrojó tierra.

 

Buda salió del trance al instante y con una sonrisa plácida envolvió con compasión al agresor; sin embargo, los discípulos reaccionaron violentamente, atraparon al hombre y alzando palos y piedras, esperaron la orden del Buda para darle su merecido.

Buda en un instante percibe la totalidad de la situación, y les ordena a los discípulos, que suelten al hombre y se dirige a este con suavidad y convicción diciéndole:

-“Mire lo que usted generó en nosotros, nos expuso como un espejo muestra el verdadero rostro. Desde ahora le pido por favor que venga todos los días, a probar nuestra verdad o nuestra hipocresía. Usted vio que en un instante yo lo llené de amor, pero estos hombres que hace años me siguen por todos lados meditando y orando, demuestran no entender ni vivir el proceso de la unidad y quisieron responder con una agresión similar o mayor a la recibida.


Regrese siempre que desee, usted es mi invitado de honor. Todo insulto suyo será bien recibido, como un estímulo para ver si vibramos alto, o es sólo un engaño de la mente esto de ver la unidad en todo”.

 

Cuando escucharon esto, tanto los discípulos como el hombre, se retiraron de la presencia del Buda rápidamente, llenos de culpa, cada uno percibiendo la lección de grandeza del maestro y tratando de escapar de su mirada y de la vergüenza interna.
A la mañana siguiente, el agresor, se presentó ante Buda, se arrojó a sus pies y le dijo en forma muy sentida.

 

No pude dormir en toda la noche, la culpa es muy grande, le suplico que me perdone y me acepte junto a Usted”


Buda con una sonrisa en el rostro, le dijo: “Usted es libre de quedarse con nosotros, ya mismo; pero no puedo perdonarlo”

 

El hombre muy compungido, le pidió que por favor lo hiciera, ya que él era el maestro de la compasión, a lo que el Buda respondió:

 

-“Entiéndame, claramente, para que alguien perdone, debe haber un ego herido; solo el ego herido, la falsa creencia de que uno es la personalidad, ese es quien puede perdonar, después de haber odiado, o resentido, se pasa a un nivel de cierto avance, con una trampa incluida, que es la necesidad de sentirse espiritualmente superior, a aquel que en su bajeza mental nos hirió. Solo alguien que sigue viendo la dualidad, y se considera a sí mismo muy sabio, perdona, a aquel ignorante que le causó una herida”.

Y continuó: “No es mi caso, yo lo veo como un alma afín, no me siento superior, no siento que me hayas herido, solo tengo amor en mi corazón por usted, no puedo perdonarlo, solo lo amo. Quien ama, ya no necesita perdonar.”

 

El hombre no pudo disimular una cierta desilusión, ya que las palabras de Buda eran muy profundas para ser captadas por una mente llena todavía de turbulencia y necesidad, y ante esa mirada carente, el Buda añadió con comprensión infinita:


-“Percibo lo que le pasa, vamos a resolverlo: Para perdonar, ya sabemos que necesitamos a alguien dispuesto a perdonar. Vamos a buscar a los discípulos, en su soberbia están todavía llenos de rencor, y les va a gustar mucho que usted les pida perdón. En su ignorancia se van a sentir magnánimos por perdonarlo, poderosos por darle su perdón, y usted también va a estar contento y tranquilo por recibirlo, va a sentir un reaseguro en su ego culposo, y así más o menos todos quedarán contentos y seguiremos meditando en el bosque, como si nada hubiera pasado”

 

Y así fue.

 

¿COMPRENDEN ESTA ENSEÑANZA DE BUDA?

 

Si hay alguien de quien pensemos que “nos debe algo”, “nos hizo algo”.. y no podemos ver la perfección dentro de cada situación… dentro de la ilusión,

 

PERDONEMOS

PERO…

Qué pasaría si se nos preguntara  ¿a quién te falta perdonar? y en lugar de buscar los rostros y nombres de aquellos que dañaron nuestro ego, respondiéramos: ya no tengo que perdonar a nadie, YA LOS AMO.

 

EL QUE LOGRA ACEPTAR LA PERFECCIÓN DIVINA DETRÁS DE TODA SITUACIÓN…PUEDE LIBERAR EN UN INSTANTE…AÑOS DE RENCOR, RESENTIMIENTO Y ENFERMEDAD.

 

Nunca voy a perdonarlos…¡PUES LOS AMO!

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Sai Baba en la india enseña las “Cuatro Leyes de la Espiritualidad”

La primera dice:       

“La persona que llega es la persona correcta”.

Es decir, que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas

que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para

hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:

 

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras

vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más

insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal

otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que

haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas

y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son

perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no

quieran aceptarlo.

La tercera dice:

 

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”.

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando

estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí

cuando comenzará.

Y la cuarta y última:

 

“Cuando algo termina, termina”.

Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra

evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar

ya enriquecidos con esa experiencia.

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Una historia para pensar y aprender…

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco. Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas.
Así­ que para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes para ir mar adentro.
Mientras más lejos iban los pescadores más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado. Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.
Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros. Así­ podían pescar y poner los pescados en los congeladores.
Sin embargo, los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, y no les gustaba el congelado, que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.
Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces. Podían así­ pescar los peces, meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.
Pero después de un tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque. Estaban aburridos y cansados, aunque vivos.
Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días, pierden el sabor fresco… y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?
Y ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías?
Mientras piensas en la solución….
Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitará esforzarse tanto. Así­ que solo se relaja.
Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla. Lo dijo L. Ron Hubbard (años 50):

“Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente”.
Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes, pero ahora ponen también un Tiburón Pequeño…..
Claro que el tiburón se come algunos peces,
pero los demás llegan muy, pero muy vivos.
Los peces son desafiados! Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque, ¡para mantenerse vivos !!!
Cuando alcances tus metas proponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.

Así­ que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.
Unos cuantos tiburones te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces, de la mejor manera posible!!!
Y si ya los encuentras en el tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas…tu sigue alerta, pero siempre “fresco”.

Siempre habrá tiburones a donde vayas…úsalos para mantenerte fresco ….

…Alguien me contó una vez una historia muy linda, trataba de Reyes, Reinas, Caballeros y Damiselas…

A todos los hombres y mujeres del mundo, que tienen su Rey y su Reina escondido en lo más profundo de su alma, para que sean valientes y lo hagan salir, lo traigan de su destierro o lo saquen de lo más hondo de su castillo.

Los Reyes habían aprendido a ser independientes y sabios, amaban su soledad ,valoraban su dignidad y serenidad de alma por encima de todo. Habían aprendido a no juzgar y a asumir la responsabilidad de sus actos.

Los Caballeros, también conocidos como ” Los de Armadura oxidada”, se pensaban buenos, generosos y amorosos. Algunos tenían familia, pero no les solían ver mucho porque siempre estaban luchando en batallas, matando dragones o rescatando damiselas en apuros. Estaban enamorados, hasta tal punto, de sus armaduras, que no se las quitaban ni para dormir . Poco a poco sus familias se fueron olvidando del aspecto que tenían sin ellas.

Y también había Reinas y Damiselas conocidas como “de Diadema floja”.

Lo que diferenciaba a las Reinas de las Damiselas de diadema floja , era principalmente una cuestión de actitud: las Reinas asumían la responsabilidad de sus vidas, destino, felicidad, errores, aciertos,…En cambio las Damiselas negaban toda responsabilidad en el tema acusando y maldiciendo a los hombres de sus males.

Las Reinas trataban de aprender de sus errores y eran proactivas, es decir, no esperaban que el Caballero tomara la iniciativa todo el tiempo.

Las Reinas expresaban lo que pensaban, sentían y deseaban, por el contrario, las Damiselas de diadema floja, se callaban tanto lo que sabían de sí mismas como lo que no, no atosigaban con preguntas no sea ” que le asuste ” y solo conseguían ” entontecer la diadema, haciendo que ésta se aflojara más y más, hasta caer a la altura de los ojos cegando todo posibilidad de solución de ellas mismas” .

Diademas flojas y Armaduras oxidadas solían tener mucho en común.

Las Reinas no eran mendigas emocionales, no temían a la soledad, todo lo contrario!, adoraban estar consigo mismas!

Mientras tanto las Damiselas, por no estar solas, les seguían el juego a los Caballeros de Armadura oxidada.

¿ Que si las Reinas no lloraban ?…Claro que si! , siempre ha sido bueno llorar, limpia el alma, libera bloqueos y engrandece el espíritu.

La diferencia residía en lo que venía después. La Reina después de llorar, se colocaba la corona, que se la había ladeado un poco, era lógico, y se sentaba a pensar como iba a resolver la situación. Mientras que la Damisela de diadema flojísima también se sentaba, pero a esperar que alguien se lo solucionase, por eso también era  de esperar que la Reina fuese de la opinión de que cada miembro de la pareja era un “todo” y se unían para compartir y ” caminar ” juntos.

– Tú no necesitas al Rey para ser feliz ( se decían entre ellas ) tú caminas junto al Rey como Ser único. Dos seres maravillosos y completos compartiendo su felicidad.

Las Damiselas de diadema floja necesitaban al Caballero ( que no al Rey ) para sentirse completas, sin él solo eran “medias “…el Caballero era ” su mitad ” y solo estarían “enteras” y solo serian felices si eran capaces de encontrar ” su mitad”……… Gran error !

Abajo el amor co-dependiente.

………………………..y colorín colorado…

Así que vamos a ver con que parte del cuento no nos sentimos muy cómodos, porque será la que debamos ” trabajarnos “…¿ no os parece?…

Aprendamos a ser Reyes y Reinas, hagamos un favor a ésta humanidad y terminemos con las armaduras demasiado oxidadas y las diademas caídas.

Reyes, buscad Reinas

Reinas, no os quitéis la corona para parecer más bajas, buscad Reyes.

Lluvia.

Los cuatro acuerdos.

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. (Miguel Ruiz).

La domesticación y el sueño del planeta.

¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?

Para la milenaria cultura tolteca (México) la “realidad” que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que “está bien” y lo que “está mal”, e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.

“La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado”.

El juez y la víctima.

En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.

El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos custigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.

Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.

El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. “El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad”, según M.R.

Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro “sentido común”) no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

1. Sé impecable con la palabra.

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que la utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.

Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. La propuesta de Miguel Ruiz es, por tanto:

“Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA”.

2. No te tomes nada personalmente.

Cada cual vive su propia película en la cual es protagonista. Cada cual afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.

Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).

La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina del rellano o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.

Hay mucha magia negra fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos “depredadores emocionales” alguna que otra vez.

“Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno”, asegura Miguel Ruiz.

Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. “Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás “te amo” sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen”. Siempre puedes seguir a tu corazón.

Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.

3. No hagas suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.

Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).

“La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular”, insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.

Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.

3. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una “provocación” con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.

“Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.”

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotras mismas y para las demás personas que nos rodean.

Las 12 noches mágicas

Os invito a una experiencia maravillosa que me enseñó mi maestra de Reiki (María, a la cual recuerdo con infinito cariño) hace unos años ya y que practico cada año desde entonces con la ilusión de un niño pequeño, porque confieso que me encantó desde siempre.

Se trata de escribir los sueños más importantes que tengas desde la noche del 25 de Diciembre, hasta la noche del 5 de Enero, en total 12 noches.

Son doce noches especiales en las que llega una energía especial y que podemos aprovechar para que se nos revelen cosas para el futuro próximo.

Cada noche equivale a un mes del año que comienza; Así el 25 de Diciembre corresponde a Enero, el 26 de Dic a Febrero, etc…

Se comienza, haciendo una meditación (cada uno puede dedicar el tiempo que desee), en la que vamos a pedir a nuestros guías que nos permitan tener esa noche sueños reveladores y que podamos recordarlos por la mañana, para así poder escribirlos en un diario.

Podemos escribir:    25 de Diciembre de 2010  -Enero-

Por la mañana, al día siguiente, si puedes, levántate un poquito antes para escribir el/los sueño/s que puedas recordar, (porque recién despierto es cuando mejor se recuerdan generalmente) y escribe lo que recuerdes por muy extraño, enrevesado o incluso simple que te parezca.

Y luego no te olvides, mes a mes, de comprobar si ha pasado algo igual o parecido a lo que soñaste ese mes en particular.

¡Verás cómo te sorprende la experiencia!

Equilibrio entre el cerebro y el corazón

Cuando no existe la experiencia de sentimientos verdaderos y elevados en el alma, la vida del ser humano se vuelve muy vacía. La desesperanza, el miedo y el desánimo hacen que la vida sea muy hueca. Sin embargo, la base de los sentimientos negativos son los pensamientos negativos.
La receta para contrarrestar esto es simple: pensar menos, pensar calmadamente, pensar en paz y no pensar innecesariamente. Es lo que realmente se necesita para empezar a generar sentimientos verdaderos y elevados. Mantener el corazón lleno de sentimientos buenos y verdaderos requiere de un adecuado equilibrio entre el cerebro y el corazón. En realidad no necesitamos pensar demasiado. El hábito de pensar demasiado hace que nuestro cerebro se canse y se debilite y por tanto sea fácilmente influenciado, especialmente por las vibraciones negativas a nuestro alrededor.

Debido a que usamos mucho más el cerebro que el corazón, la calidad de los sentimientos se ha deteriorado. Los sentimientos verdaderos del corazón se han debilitado profundamente. De hecho, el enfoque debería centrarse en los sentimientos. Si nos aseguramos de que los sentimientos sean verdaderos, entonces todo lo que piense el cerebro será correcto. Podríamos decir que es como un tipo de inteligencia diferente, basada en una forma de usar el cerebro completamente distinta.
Cuando los sentimientos son puros y elevados, el cerebro automáticamente empieza a pensar los pensamientos correctos, basados en esos sentimientos. Son sentimientos que nos conectan con nuestra divinidad, nuestra verdadera esencia.

Para ello necesitamos ir hacia nuestro interior y practicar la meditación, conectar con los sentimientos puros y genuinos del alma, ya que hemos acumulado en el ser muchos sentimientos debido a las situaciones externas y debido a ello, los sentimientos naturales y verdaderos como el amor y la paz, no se experimentan.

Tenemos que empezar por tomarnos tiempo cada día para experimentar esos sentimientos y después empezar la práctica de poner esos sentimientos verdaderos en nuestra vida diaria, en las relaciones, actividades y todo lo demás. Cuando nuestros sentimientos están en este nivel de positividad, emergen tres cualidades: pureza, verdad y determinación. Con éstas, nos daremos cuenta de que la

necesidad de pensar mucho se elimina.
Cuando la fe opera en este nivel de verdad, experimentaremos que los deseos más puros del corazón definitivamente son satisfechos. Si no hoy, entonces mañana. El desánimo desaparece. Los sentimientos verdaderos nos conectan con nuestro poder y fortaleza interiores.

Instrucciones para una vida

1. Ten en cuenta que los grandes amores y logros entrañan un gran riesgo.
2. Si pierdes, no pierdas la lección.
3. Aplica las tres erres: respétate a ti mismo, respeta a los demás, y
responsabilízate de tus acciones
8. Pasa algún tiempo solo todos los días.
9. Abre tus brazos al cambio, pero no abandones tus valores
10. Recuerda que, a veces, el silencio es la mejor respuesta.
11. Vive una buena vida honrada. Después, cuando seas mayor y mires
hacia atrás, serás capaz de disfrutarla de nuevo.
12. Un entorno de amor en tu hogar es la base de tu vida.
13. Cuando no estés de acuerdo con tus seres queridos, preocúpate
únicamente por la situación actual. No hagas referencias a anteriores
disputas.
14. Comparte tus conocimientos. Es la forma de lograr la inmortalidad.
15. Sé bueno con la Madre Tierra
16. Una vez al año, acude a un lugar al que nunca hayas ido antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor mutuo
es mayor que la necesidad mutua.
18. Juzga tu éxito en función de aquello a lo que has renunciado para
conseguirlo
19. Ama y cocina con absoluto derroche.

Dalai Lama

Aceptación

Al aceptar incondicionalmente a los demás, les ayudamos a que se quiten sus máscaras y que se encuentren a gusto tal y como son. La seguridad de ser aceptados les da la libertad de ser ellos mismos y les permite llegar a conocerse fácilmente y también a aceptarse a sí mismos.

Sólo nos podemos sentir cómodos cuando nos adaptamos a nuevas situaciones y a diferentes maneras de hacer las cosas si somos alegres y permanecemos tranquilos. A menudo nos resistimos a las nuevas ideas de los demás o a las circunstancias cambiantes debido a que tenemos celos, desconfianza o resentimiento. Si alejamos esta negatividad, empezamos a ver con una visión positiva y podemos incluir nuevas perspectivas en la vida, con un sentido de franqueza y aventura.

A medida que crece nuestra fuerza espiritual, abandonamos el hábito de preocuparnos. Para nada sirve, como no sea para llenarnos de tensión y hacernos sentir desdichados. Cuando dejo de inquietarme por cosas que están más allá de mi control, y en cambio me concentro en crear pensamientos optimistas y bondadosos, mi vida se encauza en direcciones mucho más positivas. Al encarar la vida con espíritu liviano y optimista puedo afrontar y aceptar con calma todo lo que ella me depare.

Alentar mi optimismo es el mejor modo de conservar la alegría. Para lograrlo puedo empezar el día meditando sobre cómo derramar luz y amor en las situaciones que se me presentarán a lo largo del día.


“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma” (Bach)


Muchas veces:

El resfriado “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Y tus dolores callados…?  Cómo hablan ellos en tu cuerpo?

Pero cuidado… elige qué hablar, con quién, dónde, cuándo y cómo!!!

Elige alguien que te pueda ayudar a organizar las ideas, armonizar las sensaciones y recuperar la alegría.

Todos precisan saludablemente de un oyente interesado.

Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal para hacer que sucedan mudanzas en nuestra vida!!!

El Apego

Me gusta estudiar a las personas, aprender de sus comportamientos y a la vez, aprender de mí misma y de mi comportamiento para con ellos.

Intento practicar el silencio, observar sin juzgar, respetar,…y descubres, te enseñan, aprendes, a diferenciar sus debilidades, sus obsesiones, sus manías , sus temores…que en definitiva son los míos propios, porque todos somos el mismo Ser en esencia y ellos, son mi espejo donde me veo reflejada. Es entonces, cuando surge mi siguiente ” trabajo”.

Siempre hay algo que ” trabajar”, una buena actitud, un miedo, un apego…el ego…porque, pobre del que cree que lo sabe todo, ese es el signo más evidente de la más grande ignorancia.

Y ese espejo me ha devuelto muchas veces, la visión de un apego constante por casi todo lo humanamente terrenal.

Y qué difícil es trabajar el apego!!.

Lo curioso es, que no hay que hacer nada para descubrir que te debes trabajar, el universo te lo va poniendo delante y vas a tener que abrir la siguiente “puerta” en la historia de tu existencia. Ahí juega un papel importante tu ” libre albedrío”, porque aunque no lo creas, no hay predestinación, llegamos aquí con miles de vidas pactadas de antemano para cada existencia y eres tú quien vas abriendo tus puertas, es tu libre albedrío.

Pero volvamos al apego.

Hay quien dijo que el apego es símbolo de la conciencia de la pobreza.

Tenemos apego a las cosas, a las personas , a las propiedades…..por el temor a perderlas. El apego es miedo a la pérdida. Cuando dejamos de temer, nos desapegamos y entonces aparece la confianza que hace fluir la energía.

Todo en el universo está en continuo cambio, nos cambian las situaciones, los trabajos, los amigos, las circunstancias, las parejas…resistirse a ese cambio es apegarse, es el temor a su pérdida, es estancar la energia, es, ” nadar contracorriente”.

Ahora viene lo difícil…..la aceptación.

Aceptar el cambio, sin apego. Aceptar el cambio deja espacio para la energía nueva y renovada.

Es por eso que no podemos ” atrapar” un momento, un atardecer, un beso, unas vacaciones maravillosas, un romance, unos años, un coche, unos hijos…una vida…

Es por eso, que debemos vivir en el “ahora” y disfrutar de las personas mientras están , y de las propiedades mientras nos acompañan y del momento, pero sin apego, con amor, porque solo el amor lo “suelta” sin dolor cuando se produce el cambio. Porque el universo pone cada cosa en su lugar y la energía saca de tu vida todo lo que no está alineado con ella, al igual que todo te proporciona para tu mayor bien.

Y sin embargo……que difícil es trabajar el apego!!!… y que grande se hace la palabra “aceptar” y de que manera se revela nuestro ego contra ella, cuando aceptar es lo que más duele en el mundo. Y entonces volvemos a cerrar el círculo, porque si duele, no es amor, el amor es amor, no tiene contrario, si duele es …apego.

Y volvemos a empezar…

( Lluvia.)

Centrarse y fluir

Si observamos el sol desde la tierra, nos damos cuenta de la ley básica y fundamental, de la cual nosotros los seres humanos podemos aprender, y que es la que más nos ayuda en la vida a movernos correctamente. El sol con su luz da vida a la tierra. El sol está en una posición fija, y así tiene que ser, de otro modo la tierra y los demás planetas de nuestro sistema solar no seguirían en su continua y armoniosa órbita. Habría caos, trastorno y grandes pérdidas. Por otro lado la tierra se está moviendo constantemente en ciclos repetitivos, alrededor del sol. El movimiento permite el cambio y una expresión que tiene un principio, medio y final. En otras palabras, el fenómeno del tiempo se crea a través del equilibrio de la tierra y los armoniosos ritmos cíclicos. Ambos son necesarios para la vida.

La tierra tiene todo el potencial para la vida, pero sin la luz de la fuente fija no habría vida. De la misma forma, el sol tiene el poder de dar vida, pero si la tierra moviéndose no sostuviera el potencial, incluso habiendo luz no habría manifestación de la vida.

En ciertas situaciones y momentos necesitamos tener enfoque, concentración de pensamientos, voluntad y entendimiento. Los tres necesitan estar juntos, centrados en un punto, si queremos llegar a la profundidad y experimentar novedad. Sin embargo, si nos enfocamos demasiado, entonces gradualmente surge rigidez y presión. Esto lleva a un desequilibrio que nos hace perder creatividad y apertura para una nueva visión.

Lo que podemos observar es que “estar centrado” necesita en ciertos momentos el fluir en nuestra vida de forma natural, apropiada y sistemática.

Estando enfocados encontramos la visión, la inspiración, el entendimiento, y al fluir encontramos la expresión, la experimentación, la experiencia. Así como un enfoque excesivo se convierte en algo negativo, el fluir en exceso puede llevarnos a que nos perdamos en una inundación de exceso de pensamientos y de hablar y hacer demasiado, y no hay dirección que guíe la expresión, entonces las cosas se hacen frágiles. En tales momentos necesitamos darnos cuenta de que es el momento de enfocarnos, de ir hacia nuestro interior y permanecer silenciosos.

De acuerdo a la necesidad, los seres humanos necesitan moverse entre el enfocarse y fluir, y sólo el propio discernimiento de la persona le dirá cuando y cómo hacer esto. Todo tiene su momento.

El cuerpo emocional

by Compañero de Viaje in Sobre las emociones

Durante nuestra vida hay de todo: momentos maravillosos o sublimes, momentos cotidianos o neutros y momentos dolorosos o tristes… y a estos últimos iba a referirme en esta ocasión, a los momentos de tristeza, de preocupación y hasta de depresión; son momentos que uno siempre desea evitar.

Y estaba pensando ahora mismo, que después de haber adquirido cierto bagaje en estos temas, digamos: negativos… puedo dedicarme a analizar como siempre, bajo mi particular percepción de las cosas, cómo se producen la generalidad de estos sentimientos, porque he notado que casi siempre son como vestigios del pasado; es como si no pudieras tener una emoción negativa que fuera nueva o renovada.

Y me explico o intento explicarme, referido sobre todo a momentos cotidianos y no a grandes pérdidas, que a su vez necesitan de un tiempo determinado para ser suficientemente asimiladas.

Pero vayamos al intento de explicación: digamos que se produce una situación desagradable en el momento presente y uno se siente mal… si una vez pasada dicha situación soy capaz de centrarme en vivir ese malestar y no en pensar sobre aquella persona o relación que aparentemente lo ha originado; puedo recordar otros momentos en que sentí lo mismo, hasta el punto de que puedo percibir que esa sensación no es de ahora, sino que es una especie de recuerdo emocional de algo que ocurrió hace mucho tiempo… incluso cuando era un niño.

Efectivamente y repito: esa situación que acabo de vivir me ha entristecido o me ha sumido en un estado emocionalmente débil, que es el mismo de cuando me pasó esto o lo otro cuando era un crío… Incluso puedo etiquetar ese estado de pesadumbre, por ejemplo, el de un momento donde me sentí manipulado, o de otro momento donde me obligaron a hacer algo que aborrecía, o de otro momento donde percibí un hecho como una injusticia terrible, o en aquel instante donde me sentí rechazado y no querido, etc…

Es como si esos momentos negativos se hubiesen unido o sumado para formar un ente que está latente, esperando a que una situación parecida le dé suficiente energía para revivir nuevamente. Y parece que cuando consigue salir de la penumbra e imbuirnos a nosotros en ella, se alimentara de los pensamientos consiguientes que se van produciendo casi por inercia.

Porque es la identificación con esa grabación emocional del pasado la que sigue dando energía a ese ente que parece incluso separado de uno, cuando eres capaz de reconocerlo.

Ayer me ocurrió algo parecido y por eso estoy intentando escribir sobre ello, como para apuntalar conceptos y sensaciones. De pronto me víi discutiendo como un energúmeno, defendiendo una postura concreta… cuando pasó un poco la situación procuré recapacitar al respecto, porque sabía que algún resorte automático se había activado.

Tiré del hilo y ¡zas! Allí estaba en efecto… recordé esa emoción que parecía perdida, esa sensación de cuando era un niño y alguien me obligaba a hacer lo que yo veía como una estupidez. Un crío que creció y que en esta discusión anterior se había vuelto casi iracundo… y pude sentir que tras la ira, estaba el dolor de ese niño.

Realmente estaba en desacuerdo con la incisiva propuesta recibida, pero ese arranque de ira denotaba que no estaba viviendo el presente sino que revivía el pasado de aquel niño que de algún modo se sentía desdichado e impotente.

Una vez observado y aceptado el asunto, se puede volver al momento presente para intentar llegar a un acuerdo, a una solución, como personas civilizadas que aparentamos ser, pero que cargamos con un pasado latente, que parece esperar a que la vida le dé la menor posibilidad para seguir perpetuándose en el tiempo.

Pero creo que si logramos ser conscientes de estos mecanismos psíquicos, se convierten en oportunidades para revisar ese agua estancada que una vez observada, aceptada y vivida con el suficiente “duelo”, puede volver a correr para unirse a ese río de energía divina que sigue alimentando nuestras vidas.

¿POR QUÉ SE SEPARAN LAS PAREJAS QUE AÚN SE AMAN?

Por: Héctor F. Afanador Cabrera

El 50% de los matrimonios termina en divorcio, y, según varios estudios, alrededor del 60% de aquellos que no se separan, quisieran hacerlo si no temieran a las presiones económicas y sociales que una separación acarrea y al daño psicológico que los hijos usualmente experimentan en el proceso.

Pero lo triste de este escenario, no es tanto la desintegración familiar en sí, sino el hecho de que muchas de estas parejas aún se aman.

Se separan simplemente porque la pareja, o al menos uno de sus miembros, no posee una definición del verbo amar que concuerde con lo que el corazón humano entiende por amar: el esfuerzo sincero y constante de ayudar al ser amado a ser feliz, de ayudarlo a evolucionar en todas las áreas de su vida y de evitarle, en cuanto sea posible, todo sufrimiento.

Lo primero que pueden hacer las parejas que desean permanecer unidas, es preguntarse cuál es su definición del verbo amar que puede estar impidiendo que el amor fluya.

Esto lo pueden hacer asociando el verbo amar con la palabra hogar, ya que durante aquel período de nuestra vida cuando adquirimos la definición del verbo amar, desde que nacemos hasta los ocho años, amor y hogar fueron vocablos sinónimos.

Para muchos de nosotros la palabra hogar significó abandono. Por lo tanto, cada vez que comenzamos una relación afectiva, o cuando nos casamos, saboteamos la relación a través de la infidelidad, de los celos excesivos o de la indiferencia, porque según nuestra programación acerca del amor toda persona que dice que nos ama nos abandonará tarde o temprano, así que preferimos herirla, abandonarla o rechazarla antes de que ella lo haga.

Y cuando se tienen hijos, repetimos la misma historia de abandono: o nos vamos de la casa, o nos quedamos pero criamos los hijos a distancia emocional. Preferimos comprarles televisores o afiliarlos a Internet en lugar de gastar tiempo con ellos para conocerlos a fondo, para escucharlos e involucrarnos en sus vidas, para compartir sabiduría, risas, opiniones, y problemas de toda índole. Es algo así como decirle al hijo: “Cubro los costos de tu manutención, pero tu desarrollo interior y tu vida personal me tienen sin cuidado”.

Para otras personas la palabra hogar, sinónima de amor, significó miedo y tensión debido a escenas frecuentes de violencia física o verbal. Consecuentemente, hoy en día intimidamos a nuestra pareja, o nos dejamos intimidar pensando que esto significa amar, y debido al miedo que se genera nos negamos el privilegio de pedir a nuestra pareja lo que necesitamos de ella: diálogo, sensibilidad, intimidad (es decir no compartir con extraños los planes, los sentimientos etc. Muy peligroso, los extraños hablan y dañan el sentimiento y en fin, son extraños física y emocional, ternura, recreación familiar, solidaridad en la crianza de los hijos y en los quehaceres del hogar, sabiduría en el uso del dinero, etc..

En hogares donde prima esta definición errónea acerca del amor, los hijos evitan al máximo la compañía de sus padres, ya que para un menor es todavía más aterrador, que para un adulto, ver a un mayor encolerizado. Esto los lleva a buscar amor en la calle, con grupos de amigos que usualmente también viven en hogares disfuncionales y que en vano buscan en el alcohol y en la droga ese remanso de paz que debería ser el hogar donde nacieron. Otras se embarazan o se casan prematuramente con tal de poder salir, lo antes posible, en busca de alguien que las ame sin que les genere temor.

Según la programación emocional de otros individuos, hogar significa tristeza, ya que vieron en sus padres, o en uno de ellos, una profunda insatisfacción con sus vidas de pareja. Por lo tanto, estas personas entran en relaciones afectivas con mucho escepticismo y desconfianza, casi convencidos que la palabra amor es una falacia. Y aunque su realidad les probara lo contrario, seguirían negándose la oportunidad de amar por la culpabilidad que sienten de ser más felices que sus padres. Esta actitud derrotista les impide luchar por establecer un amor que les brinde dicha, y termina arruinando cualquier relación, a pesar de lo potencialmente hermosa que fuera.
Muchas personas asocian la palabra hogar, con el acto de criticar constantemente. En lugar de aceptar incondicionalmente a nuestros seres queridos tratando de que, con nuestro amor y nuestro ejemplo, obtengan el coraje suficiente para corregir sus faltas, lo que hacemos es someterlos a una presión constante para que moldeen su carácter de acuerdo a lo que nosotros pensamos que debe ser. Esta actitud atrofia el amor que nuestra pareja nos tiene ya que a través de la crítica constante le infundimos temor de manifestar sus sentimientos y pensamientos, hasta obligarla a vivir sola y aislada dentro de sí desde donde comienza a mirarnos como si fuéramos extraños. Y los hijos criados donde reinaba la crítica y el perfeccionismo extremo muchas veces se convierten en personas adictas a criticar a los demás, y que por miedo a ser criticadas o rechazadas por sus congéneres, renuncian a ser ellos mismos, a escuchar su propio corazón, o terminan vendiendo su conciencia, sus principios o su cuerpo, con tal de sentirse aprobados.
Para otros, amar significa dar cosas materiales y mantener un estilo de vida con muchos lujos superfluos, aunque ambos padres tengan que trabajar fuera de la casa y dejar a una extraña a cargo del cuidado infantil, u aunque uno de los padres tenga que laborar en exceso sacrificando la relación de pareja, la relación con los hijos, su paz mental y su salud, para mantener ese estándar de vida tan costoso. Dar más tiempo a lo material que a lo sentimental, tarde o temprano produce unos vacíos muy dolorosos. Lo positivo de entender que, por haber adquirido nuestros conceptos acerca del amor cuando éramos niños, hoy en día seguimos apreciando más lo que usualmente hace feliz a un niño: la compañía de nuestros seres queridos, la ternura, el buen trato, la lealtad, los detalles, una comida preparada con amor, un elogio oportuno, un buen consejo. Las posesiones materiales lujosas no pueden competir con estos factores. Cuando equiparamos amor con cosas materiales, nos convertimos en personas utilitarias, manipuladoras y superficiales que juzgamos y valoramos a nuestra pareja de acuerdo a lo que posee y a lo que nos puede dar.

En el área sexual, esta actitud se traduce en encuentros íntimos carentes del esfuerzo por lograr una conexión espiritual (la pena o la poca entrega, no dar solo que uno quiere dar sino también lo que el otro espera recibir), a través de palabras y caricias románticas, poéticas y rebosantes de ternura, y se convierten en encuentros egoístas donde sólo importa el placer físico, y donde el corazón no se compromete. Fundamentar una relación de pareja sobre esta filosofía de lo material y de lo externo, nos hace sentir, tarde o temprano, aislados, emocionalmente estériles y huecos, condiciones antagónicas con el amor.
Una vez que tomamos conciencia de nuestras definiciones equivocadas acerca del amor, podemos comenzar a corregir estas definiciones contaminantes que probablemente ya nos han causado mucha amargura. Empleando toda nuestra creatividad, y toda nuestra fuerza de voluntad, buscando ayuda profesional, y si se goza de una vida espiritual profunda, pidiendo ayuda a nuestro maestro, podemos liberarnos de todas aquellas definiciones equivocadas que contaminan nuestras relaciones amorosas. E inmediatamente debemos notificar a nuestra pareja, si pensamos que aún la amamos, nuestro deseo de cambiar y nuestro deseo de recibir su ayuda.

Esto lo podemos hacer escribiendo una nota como ésta:
Alma amada, en mi corazón tengo por ti un amor de proporciones divinas, pero debido a mis programaciones emocionales equivocadas he fallado a la hora de demostrarte lo mucho que te amo. Hoy tomo conciencia que en lugar de hacerte feliz, te he hecho sufrir y soy responsable de que nuestro amor esté a punto de morir para siempre. Te pido disculpas un millón de veces. Te ruego que hagas un último esfuerzo por quererme, de tal manera que tu cariño me de el coraje necesario para corregir mis definiciones acerca del amor. Déjame entrar en tu corazón con el bálsamo de toda mi ternura para ayudarte a sanar las heridas de que te he causado, y para ayudarte a corregir las definiciones equivocadas del verbo amar que yo te enseñé a través de mi ignorancia. Y una vez que recupere tu confianza enséñame a amarte y a luchar por llenarte de dicha como siempre lo has soñado y como tienes todo el derecho del mundo por el hecho de ser la reina de mi corazón, la dueña única de mi cuerpo y aquella amiga al lado de la cual quiero tomar mi último aliento”.

EMOCIONALMENTE DESNUDO ANTE MI PAREJA
Por: Héctor F. Afanador Cabrera

Cuando entregamos nuestro amor, temporalmente se desvanecen las paredes que mucho tiempo atrás habíamos erigido alrededor de nuestro corazón para evitar que nos lastimaran. Es entonces cuando quedamos emocionalmente desnudos y vulnerables y las heridas de antaño que nunca habían sanado por completo, quedan al descubierto. En ese momento dos cosas pueden suceder: nuestro ser amado nos puede ayudar a sanar esas heridas de una vez por todas, o al ignorar que están ahí, las puede agravar una vez más obligándonos a levantar nuevamente las paredes mencionadas que no sólo nos protegen sino que impiden la salida de nuestro amor, aislándonos emocionalmente y vetándonos toda posibilidad de establecer una relación de pareja que goce de una comunicación profunda, que sea honesta y que nos permita comulgar espiritualmente con la persona que amamos.

Primero veamos el origen de estas heridas.
Desde que nacemos, nuestros sentimientos comienzan a recibir toda clase de agravios. Por ejemplo, muchos de nosotros crecimos convencidos de que no éramos bienvenidos en el hogar natal. Desde temprana edad pudimos observar la displicencia que nuestros padres expresaban al tener que velar por nosotros. Nos alimentaban con furia, nos gritaban cuando pedíamos la plata para la pensión del colegio o para comprar un par de zapatos, y era evidente el resentimiento que les producía tener que quedarse en casa cuidándonos cuando estábamos enfermos o cuando nadie más lo podía hacer.
Muchos de nuestros padres sin darse cuenta de ello, repitieron con nosotros los mismos errores que nuestros abuelos cometieron con ellos. Nos golpearon coléricamente en repetidas ocasiones, nos intimidaron verbalmente hasta infundirnos pavor de expresar cualquier necesidad, sentimiento u opinión, nos echaron de la casa por cuestionar su autoridad, nos compararon negativamente con nuestros hermanos más inteligentes o de apariencia física más linda, nos dieron responsabilidades de adultos cuando aún éramos niños, nos obligaron a cuidarlos mientras se recuperaban de su embriaguez, ridiculizaron nuestro desarrollo sexual o lo atrofiaron a través del abuso, frente a nosotros fueron infieles y mentirosos enseñándonos así a ser cínicos acerca del amor, nos utilizaron para llevar mensajes de odio entre ellos, rara vez se sentaron a escucharnos para averiguar nuestras angustias o para demostrar interés por nuestro desarrollo interior, nos incumplieron promesas, nos colocaron apodos ofensivos (“el bruto”, “el enano”, “la gallina”, “la inútil”, “la gorda”), llenaron nuestras mentes con prejuicios raciales o socio-económicos que coartaron nuestra libertad para relacionarnos, uno de ellos abandonó el hogar y rara vez llamó para saber de nosotros, infundiéndonos así un miedo intenso a ser abandonados. En el colegio y en el vecindario donde crecimos muchas personas también nos hirieron de maneras parecidas.
Cuando nuestra pareja hace o dice algo que nos recuerda una de estas heridas, nuestra reacción es excesiva y usualmente no corresponde a la circunstancia presente. Lo que en verdad está sucediendo es que la furia y el dolor acumulados y reprimidos por muchos años están saliendo a la superficie. Si queremos impedir que nuestra pareja haga explotar esas minas de dolor que llevamos dentro y nos hiera sin saber que lo está haciendo, si deseamos mantener una comunicación abierta, honesta y auténtica, y si queremos evitar que la persona que amamos nos obligue una vez más a vetar de nuestro corazón toda experiencia amorosa, debemos como primera medida, identificar todos aquellos eventos y circunstancias que lastimaron nuestros sentimientos. Posteriormente, debemos narrar y describir a nuestra pareja los detalles de esas circunstancias y eventos dolorosos, de tal manera que nos ayude a sanar esas heridas a través de su amor incondicional, de sus caricias, de su compasión, de su paciencia, para que evite herirnos nuevamente de formas similares y en caso de que lo haga, sepa lidiar con nuestro dolor y nuestra furia de una manera madura y llena de entendimiento.

Esto lo podemos hacer escribiéndole o diciéndole algo así:
“Amor mío: ante ti me despojo de toda vanidad y de toda máscara y te expongo las heridas que recibí cuando era joven. Te entrego mi corazón adolorido con la esperanza de que el amor que me des sirva de bálsamo para sanarlo. Trata de no herirme como lo hicieron los que me criaron, ya que jamás quiero levantar barreras protectoras, pero alienantes, entre tú y yo.

Sin embargo, si algún día inocentemente tú tocas una de las muchas heridas que mi corazón alberga, trata de entender que no son tanto tus acciones, ni tus palabras, como mi pasado doloroso el que provoca en mí reacciones exageradas e incoherentes.

Por lo tanto, cuando esto suceda busquemos rápidamente la manera de esclarecer el malentendido, examinando el pasado para entender la reacción presente, antes que el resentimiento silencioso se apodere de nosotros e impida que nos comuniquemos abiertamente como buenos amigos y amantes.

Abrázame y bésame al menos veinte veces al día y en especial cuando me veas triste; en esos momentos es probable que esté recordando heridas recibidas durante mi infancia y juventud.

Cuando me veas enojado entiende que lo que tengo es temor de que alguien me pueda hacer daño otra vez y es entonces que necesito de tu cariño para poderme calmar. Cuando te cele sin razón sólo estaré expresando el temor que tengo de que me abandones como lo hizo mi padre, así es que por favor infúndeme en esos momentos la sensación de que nunca te irás de mi lado.

Frecuentemente, escúchame con atención sin criticarme, sin juzgarme y sin ridiculizarme, y trata de atender las necesidades que te exprese.

Mis padres me negaron la satisfacción de muchas de ellas. Ahora necesito que tú me ayudes a llenar los vacíos que esta negligencia dejó. Apóyame y estimúlame para evolucionar cada día más y recuérdame que soy alguien valioso. Nunca me degrades como lo hacían mi padre y mis profesores. Protégeme de aquellos que me quieran herir, como sin darse cuenta lo hicieron mis padres y mis hermanos. Trátame como la madre más amorosa y sabia trata a su hijo idolatrado y predilecto. Yo haré lo mismo por ti”.


¿A quién le doy permiso para que me amargue el día?

1 Expectativas y Poder

Para ver el tema del poder y sus raíces; usa el modelo del preso y el carcelero. El preso perdió el poder, es el esclavo; el carcelero es el que elige, el amo. El bienestar del preso depende de su carcelero.

Si bien hoy estamos en una sociedad que calificamos de libre, de democrática, nuestro bienestar se encuentra a menudo afectado, y siguiendo el modelo del preso y el carcelero, nos surge la  pregunta: -¿Quién es nuestro carcelero del cual depende nuestro bienestar?.

Indica que en la práctica creamos nuestros propios carceleros con nuestras expectativas, es posible verlo en el caso de una pareja. El, o ella, crea expectativas del comportamiento de su pareja, si ella no cumple sus expectativas, eso afecta su bienestar, la convierte en su carcelera, de ella depende su felicidad.

Las expectativas parecen simples, pero son deseos profundos inconcientes, así damos poder, creamos grandes expectativas de las cuales dependemos. Generamos expectativas en todo lo que nos rodea, trabajo, pareja, amigos, relaciones, propiedades, etc.

En la medida que en nuestras relaciones creamos expectativas del otro, que dependemos de la conducta del otro para satisfacernos, le damos poder y renunciamos a nuestro poder. Si no tenemos poder, no podemos ser líderes, nos convertimos en esclavos de nuestras expectativas, de las expectativas que hemos creado con nuestra mente. Es a quien le damos poder para que nos eche perder el día.

Lo contrario de las expectativas, es la aceptación, no tener expectativas en la relación,. En la aceptación vemos al otro más plenamente, no con los ojos de nuestras expectativas. Al aceptar las limitaciones del otro, desde ahí podemos trabajar mejor.

2 La construcción de las expectativas

Si algo nos gusta,” lo quiero, quiero que sea mío” y una vez que lo tenemos, surge el miedo a perderlo, surge la inseguridad. Esa inseguridad para compensar la queremos llenar con más, y aparece así la posibilidad de perder más. Se genera el círculo vicioso, una espiral sin destino, nos convertimos en un esclavo más grande.

Es importante ver, “ cuando estaba en lo que me gustaba, al principio estaba feliz, seguro, con una sensación de plenitud”. Podemos reconocer que la seguridad está en el origen, cuando no teníamos el deseo de poseer, no en el destino cuando poseemos.

La confusión está en el cruzar la línea de lo que me gusta, a lo que quiero para mí. , Es preciso reconocer que sólo podemos ser depositarios de las cosas por un tiempo, pero no todo el tiempo, no por siempre.

El secreto es disfrutar, apreciar sin poseer tal como disfrutamos. Apreciamos un día bello, con nubes que se alternan con azul puro. Lo equivocado es poseer, apegarnos a lo que somos, tenemos, sabemos…

3 Liderando a través liderazgo personal

Cuando estamos en la confusión, no nos sirve arreglar el mundo, sino a nosotros mismos y eso lo hacemos trayendo claridad a nuestra vida, con el compromiso de disfrutar, de ser líderes de nosotros mismos, del auto liderazgo.

El mundo lo cambiamos desde nosotros, para ello es importante considerar que somos seres sociales, que nos comportamos como rebaños, igual que muchos animales, no todos (los felinos, gatos, leones, son una diferencia importante) nuestros gustos, actos, son influenciados por todo el resto. Podemos ver en los rebaños que si dos o tres cambian de dirección, cambian todos.

Con pocas personas que cambien de dirección, vía liderazgo interno, cambia la dirección el resto del rebaño, cambia el mundo.

4 El apego y la temporalidad

Una forma de no apegarnos es tener muy claro el fin, hacia donde vamos, sostener esa claridad me ayuda.

Los niños no pueden ver el futuro en la forma como lo ven los adultos, tienen sólo visión de lo inmediato. Como adultos, en la medida que maduramos, nos entretenemos en ampliar la mirada del tiempo para llegar a horizontes más amplios. Saber la naturaleza temporal de todo genera mucho poder.

El secreto es considerarnos a nosotros mismos como viajeros permanentes. Nuestra alma es viajera de la vida. Conocer que es un viaje genera seguridad, desde esa seguridad tenemos serotonina, se genera claridad, es posible el amor.

La palabra depositario es profunda. “Cuido de lo que disfruto. Mientras más feliz estoy, más cuido aquello que uso. Incluso soy un depositario de mi cuerpo, no es para siempre, creer lo contrario es la ignorancia”

5. Desapego y ambición

Soltar las expectativas, no implica no tener ambición, el punto es no convertirnos en esclavos de la ambición. Cuando yo gozo de mi propia compañía, eso no es adicción, interiormente estoy lleno, adicción es con lo externo.

En la medida que nos liberamos de nuestras adicciones, somos más lideres de nosotros mismos. Ser mi propio amo, implica elegir a quién amo, tengo estabilidad emocional, implica dignidad. El auto respecto no está basado en el rol que desempeño.

Aceptación no implica no estar en control, la resignación es soltar el control. Por ejemplo en una pelea de niños, aceptamos como son, que pelean, y sin embargo actuamos para separarlos.

Cuando aceptamos nuestro auto liderazgo, ser nuestro propio amo, comprometernos con lo nos gusta, con estar en contacto con nosotros mismos, eso nos nutre el alma, y lo que nutre nuestra alma nos produce serotonina

6 La producción de
Serotonina y nuestros apegos

En nuestro cerebro se produce la serotonina, que causa la felicidad, la falta de serotonina es la depresión, sin ella no podemos manejar la crisis.

Si nos ponemos serotonina en forma artificial, el cuerpo busca un equilibrio y disminuye la capacidad del cuerpo de generarla y se llega a un nivel mas bajo, lo cual requiere más estimulante artificial. Los estimulantes pueden ser: fumar, alcohol, drogas, chocolates, TV, música, internet, trabajo, sexo, violencia, etc, cuando estamos apegados a ellos.. Con ellos nos sentimos bien, y nuestro cuerpo pierde la capacidad de producir la serotonina que se genera cuando tenemos nutrida nuestra alma.

En la prosperidad que vivimos, los productores de serotonina se han vuelto más baratos, la gente los pide, en consecuencia la gente está mas tranquila.

El resultado global es hoy más depresión que hace 30 años, cita a un autor inglés, que indica que nuestra sociedad se ha vuelto adicta a la baja serotonina. Si les quitamos las drogas esas personas se tornan violentas, esas personas no pueden ser líderes

7 Empezando el camino

Todo viaje para salir de la esclavitud implica un pequeño paso, eso genera poder para más pasos, puedo empezar jugando con esto, poco a poco.

Al liberarnos de una esclavitud, nos genera fuerza, desde ahí podemos ver y liberarnos de otras esclavitudes más sutiles.

En la vida estamos llenos de expectativas, hay mucho espacio para mejorar.

En la medida que nos liberamos, servimos de ejemplos a otros para su liberación

Dr.  Prashant V.  Karode

Liberarse de las preocupaciones y olvidar el pasado

Saber perdonar y olvidar es una muestra de amor. Muchos viven esclavizados por el pasado. La situación ya pasó, dejó de existir, pero sigue viva en sus mentes.
Abre tu corazón, sé generoso, libérate de ese pesar, perdona y olvida.
Esto te permitirá vivir cada momento presente en paz.

Para mantenerte contento en cada situación, recuerda aquello que te ha entusiasmado, aquello por lo que ha valido la pena vivir. Olvida lo viejo, lo que no tiene valor, lo que te ha robado la ilusión. Creces y avanzas en la vida, gracias a lo que te motiva y te ilusiona. Te deprimes recordando tus errores y debilidades.

Las preocupaciones son una ilusión. Te hacen vivir en el futuro creyendo que estás ocupado, cuando en realidad te alejan del presente. Las preocupaciones son una excusa para dejar de hacer lo que de verdad tienes que hacer.

La persona reactiva, da la sensación de estar muy ocupada, manifiesta su preocupación a los demás, pero lo cierto es que con todas sus preocupaciones no consigue resolver ninguno de sus problemas.

La persona proactiva enfoca toda su atención en el presente, actúa con iniciativa.
Sabe que permaneciendo tranquila y libre de preocupaciones es mucho más efectiva.

Tus acciones son el espejo de tus pensamientos. Puedes esconder tus pensamientos, pero no puedes esconder tus acciones. Ten pensamientos elevados y tus acciones se harán elevadas.

La fe firme en tus objetivos y la confianza en ti mismo determina tu destino.
Asegúrate de no olvidar tus objetivos, no permitas que aparezcan las dudas, y en lugar de ver problemas, tan solo verás posibilidades.

Autocontrol no es reprimir mis emociones, o soportar la presión de las circunstancias.
Autocontrol es comprender que eres el creador de tus propios pensamientos y sentimientos, que puedes ser creativo y encontrar nuevas respuestas. Esto te ayuda a mantener la calma y serenidad.

Buscas aquello que sabes que existe, porque ya lo has experimentado en el pasado.
Toda tu búsqueda termina cuando te encuentras a ti mismo. No necesitas ir a ningún lugar, ni buscar fuera de ti, sino volver a ser, lo que ya fuiste. Tu vida se llena de paz cuando descubres que tan sólo tienes que ser tú mismo. Ser lo que siempre has sido: un ser de paz.

“Quiero que olvides todo lo que has aprendido en tu vida. Este es el principio de un nuevo entendimiento, de un nuevo sueño. El sueño que vives lo has creado tú. Es tu percepción de la realidad que puedes cambiar en cualquier momento. Tienes el poder de crear el Infierno y el de crear el Cielo. ¿Por qué no soñar un sueño distinto?

¿Por qué no utilizar tu mente, tu imaginación y tus emociones para soñar el Cielo?

Sólo con utilizar tu imaginación podrás comprobar que suceden cosas increíbles. Imagínate que tienes la capacidad de ver el mundo con otros ojos siempre que quieras”.

Los cuatro acuerdos:

  1. “Sé impecable con tus palabras”.
  2. “No te tomes nada personalmente”.
  3. “No hagas suposiciones”.
  4. “Haz siempre lo máximo que puedas”.

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. (Miguel Ruiz).

Un Comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Juan
    feb 12, 2014 @ 10:24:10

    PARA REFLEXIONAR…

    Cómo nos ven… Dalai Lama dijó:
    Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden la salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud.
    Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro.
    Y viven como si no tuviesen que morir nunca, y mueren como si nunca hubieran vivido.

    Responder

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